Interlocutores y culturas

saludo en SoqotraSin duda el mayor error que se produce tradicionalmente al contemplar el universo de las interrelaciones humanas al nivel de las “culturas” es adjudicar a cada individuo una identidad cultural fundamental por encima de su identidad personal. Cuando György, que además de otras muchísimas cosas es de nacionalidad húngara, y Ferdinand, que tiene incontables cualidades y defectos además de un pasaporte belga, se ponen a hablar, tendemos a creer que se está produciendo la comunicación de “un húngaro” con “un belga”. Pero son esas dos personas concretas, reales, únicas, György y Ferdinand, quienes se han encontrado en ese momento irrepetible, no el almirante Horthy y el rey Leopoldo (si los dirigentes representaran de algún modo a los países que dirigieron). Las personas que parece que pueden ser definidas fundamentalmente por su “cultura” no son personas reales, con toda su compleja historia individual, son personajes, como los de los chistes (“Van en un avión un inglés, un francés y un…”). En verdad, fuera de los chascarrillos y de los discursos patrióticos totalitarios, los genuinos “representantes de las culturas” no existen. Sigue leyendo

Las tres destrezas fundamentales para comunicar con otras culturas

just-a-pinch-buddah-perfect-timingA diferencia de lo que mucha gente suele creer, una comunicación eficaz entre personas de marcos culturales distintos supone mucho más que una cuestión de cambio de idioma. Es todavía demasiado habitual que autoridades que se dirigen a inmigrantes, sanitarios que atienden a residentes extranjeros, ejecutivos que tratan con empresarios de otros países, o enviados internacionales de medios de comunicación, se limiten exclusivamente a solicitar la ayuda de “intérpretes”, y entiendan que la tarea de estas personas es traducir lo más literalmente posible palabras y frases de una lengua a otra. La experiencia muestra que quienes funcionan así terminan fracasando en sus objetivos comunicacionales, aunque generalmente no acierten a descubrir por qué: Tal vez el intérprete no fuese realmente bueno en los dos idiomas, tal vez los extranjeros fueran huraños, poco cooperativos, “difíciles”… Lo mismo sucede con las personas que se trasladan a vivir a otros países: el conocimiento de la lengua no les inmuniza contra el choque cultural que suelen experimentar al cabo de cierto tiempo. Como suponen que la comunicación no debe estar fallando, ya que reducen comunicación a idioma, imaginan igualmente exasperantes rasgos “psicológicos” de los autóctonos para explicar los desencuentros que se producen.

Sigue leyendo