Las tres destrezas fundamentales para comunicar con otras culturas

just-a-pinch-buddah-perfect-timingA diferencia de lo que mucha gente suele creer, una comunicación eficaz entre personas de marcos culturales distintos supone mucho más que una cuestión de cambio de idioma. Es todavía demasiado habitual que autoridades que se dirigen a inmigrantes, sanitarios que atienden a residentes extranjeros, ejecutivos que tratan con empresarios de otros países, o enviados internacionales de medios de comunicación, se limiten exclusivamente a solicitar la ayuda de “intérpretes”, y entiendan que la tarea de estas personas es traducir lo más literalmente posible palabras y frases de una lengua a otra. La experiencia muestra que quienes funcionan así terminan fracasando en sus objetivos comunicacionales, aunque generalmente no acierten a descubrir por qué: Tal vez el intérprete no fuese realmente bueno en los dos idiomas, tal vez los extranjeros fueran huraños, poco cooperativos, “difíciles”… Lo mismo sucede con las personas que se trasladan a vivir a otros países: el conocimiento de la lengua no les inmuniza contra el choque cultural que suelen experimentar al cabo de cierto tiempo. Como suponen que la comunicación no debe estar fallando, ya que reducen comunicación a idioma, imaginan igualmente exasperantes rasgos “psicológicos” de los autóctonos para explicar los desencuentros que se producen.

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Mensajes invisibles: Culturas y canales de comunicación

0008-388x500La existencia de un canal abierto es uno de los elementos imprescindibles para que se produzca la comunicación. El canal es el medio material por el que llegan del emisor al receptor las señales que contienen el mensaje. Básicamente la comunicación pone en conexión dos mentes: la idea que quiere transmitir el emisor consigue reproducirse de algún modo en la cabeza del receptor. El canal es entonces todo el camino físico que se encuentra entre esas dos mentes o, dicho quizás más apropiadamente, entre esos dos sistemas nerviosos centrales. Para que un mensaje sea percibido, sus señales deben convertirse en algún tipo de estímulos que lleguen a impresionar el sistema sensorial del receptor, bien de modo aislado (como en la escritura, que estimula sólo el sentido de la vista) o combinado (como en la conversación, que afecta tanto al sentido del oído, con el uso del lenguaje verbal, como al sentido de la vista, con el uso del lenguaje gestual).  Sigue leyendo